El comienzo
Cuando descubrí
que estaba embarazada fui el ser más feliz del universo, es algo que el marido
y yo llevábamos buscando un buen rato y al fin paso. Por recomendación de
amigos que ya eran papás solo lo comentamos con los futuros abuelos y los amigos
más cercanos, pues es importante saber que en las primeras semanas se corre riesgo
de tener abortos espontáneos.
Los que me conocen saben que me gusta confirmar las cosas, así que una semana después de esa prueba casera fui al laboratorio a hacer la prueba en sangre. Por la tarde llegaron los resultados y por una mala lectura creí que eran negativos y amigos, se me helo la sangre y solo pude pensar en el historial de enfermedades en mi familia, voltee a ver al marido y le dije: “es negativo, tengo cáncer” (a lo largo de este blog notarán que soy bastante dramática ja,ja,ja). El marido tomo los resultados, me abrazo y me dijo que no llorará que había leído mal los valores y si estaba super embarazada. Comenzamos a reírnos y platicamos sobre los planes que teníamos para esta nueva etapa.
Uno de esos planes, es compartir con ustedes mi camino por esta etapa de mi vida, así que espero que lo que aquí se escriba les traiga risas (como mi mala lectura de análisis) o reflexiones sobre lo que es estar embarazada y los cambios que se van presentando en nosotras y repercuten directa o indirectamente en las personas que nos rodean.



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